viernes, 19 de mayo de 2017

RESEÑA: Audrey Hepburn - Donald Spoto


Autor: Donald Spoto
Título en Español: Audrey Hepburn
Título Original:  Enchantment: The life of Audrey Hepburn
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Fernando Gari Puig
Páginas: 400
Categoría: Biografía. Cine.


Donald Spoto, experimentado biógrafo de mitos hollywoodienses, nos acerca a la intimidad de una mujer que se ha convertido en indiscutible símbolo de la feminidad moderna. 
El autor desvela algunos datos muy interesantes y poco conocidos de su infancia y de su familia tales como su vida en Holanda durante la Segunda Guerra Mundial. En paralelo a su rutilante carrera cinematográfica, Audrey Hepburn tuvo amantes y desgraciados matrimonios, y en los últimos años de su vida fue embajadora de UNICEF.





Donald Spoto, biógrafo de estrellas y santos, tiene una mirada muy condescendiente para con la figura que va a retratar en su libro. Si bien amo y admiro profundamente a Audrey Hepburn, hay situaciones en su vida que se nota que fueron como llovidas del cielo, es decir, que tuvo mucha suerte u otras en las que la pasó muy mal como en la segunda guerra en Holanda. El autor siente la necesidad de intervenir, no quiere que se juzgue –para mal- a su retratada. Por momentos su intervención nos ofrece la comida ya masticada quitándonos las ganas de comer, nos entremezcla su opinión en el medio de los hechos. Por ejemplo cuando habla de la primera depresión de Audrey al terminar la Segunda Guerra Mundial dice:

“En realidad, lo raro habría sido que en 1946 Audrey no se sintiera deprimida. Lo preocupante hubiera sido que pudiéramos escribir que había capeado con valentía todas las tormentas que se le habían presentado y que había llegado con toda tranquilidad a las playas de la vida adulta. En realidad, si hubiera pasado de un episodio a otro sin que ninguno le afectara profundamente y sin intentar integrar esas amargas experiencias en su vida posterior, el resultado habría sido una herida permanente y puede que un bloqueo emocional de por vida. Sin la depresión y la fuerza interior necesaria para superarla, podría haberse convertido en una mujer glacial y emocionalmente desvalida. Y, desde luego, no se habría convertido en una actriz cinematográfica capaz de transmitir un nada frecuente mundo interior”



Pero así como me quejo de eso también puedo decir que es una biografía muy documentada a base de entrevistas que Audrey otorgó a diferentes medios gráficos, entrevistas de amigos y colegas en películas, entrevista personal del autor con Sean Ferrer, su hijo mayor y con algunas amistades de Audrey, testimonios de ex parejas. En éste punto está bien documentado teniendo acceso incluso a correspondencia personal. Hay un buen contrapunto entre la historia que se nos está contando y la intervención de la palabra en primera persona de Audrey. Pero hay que aplaudir al autor porque logra un relato adorable y dulce de una de las estrellas más grandes del cine, porque si uno espera que la vida de Audrey lo toque lo hace más de una vez, hay muchos puntos en los que se acompaña su vida con un nudo en la garganta o al punto de la emoción.

Una de las quejas de las que más leí en Goodreads acerca del libro es que nos presenta a una Audrey Hepburn triste. La conducta que Audrey mostró desde niña era muy introspectiva y solitaria.

“ Me convertí en una criatura melancólica, reservada y callada. Me gustaba mucho estar sola y parecía necesitar grandes dosis de comprensión ”

“ Prefería la compañía de los perros, gatos, conejos y pájaros, que dibujaba con tinta o al carboncillo con notable talento. Prodigaba a aquellos animales vivos los sentimientos que anhelaba y que sus padres eran incapaces de proporcionarles “Nací con una enorme necesidad de afecto y con una tremenda urgencia de brindarlo ”

No sé si esas personas se quedaron con la idea de que ella era sus personajes, creo que mayoritariamente quien cree que por decisión del autor tenemos a una Audrey triste es quien se ha quedado prendado de la película Breakfast at Tiffany’s donde interpreta a Holly Golightly, una chica despistada y optimista. Se confunden personaje con persona/actor. Que ella supiera interpretar perfectamente un personaje alegre y siempre sonriente no implica que ella, como persona, fuera un ser humano siempre alegre y despreocupado. No han leído en detenimiento acerca de su vida, la biografía que acaban de leer, para saber de qué estamos hablando: una mujer que sufrió el abandono de su padre, una madre estricta, hambruna en la Segunda Guerra Mundial, fracasos amorosos y abortos espontáneos. Una mujer que quería por sobre todas las cosas ser madre de familia y le costaba serlo por contrariedades del destino.

Tiene varios puntos a favor la biografía de Spoto: nos permite meternos en las filmaciones, en su relación con colegas, detalles de filmación y trabajos que son muy entretenidos. Además conocemos la vida amorosa de Audrey que es muy reservada y creo que fue lo que más me sorprendió del libro, porque tenemos ya tan mitificada la figura de ella, una Hepburn tan suavizada y adorable que parece una monja, pero en el libro queda claro que tuvo muchos romances con compañeros de películas incluso estando casada, y en cierta manera en todas parecía buscar hijos. Este es uno de los puntos más interesantes del libro.




LA INFANCIA DE AUDREY


Lo bueno que tiene leer la biografía de Audrey Hepburn es que hay muchas cosas que se desconocen de ella. Una de ellas es sobre su infancia como aristócrata y cómo la afectó la Segunda Guerra Mundial, no solo a ella sino a su familia.



Su madre era la baronesa Ella Van Hermstra, quien era una viuda joven con dos hijos, cuando se casa en segundas nupcias con un inglés llamado Joseph Ruston, que decía ser descendiente de un rey. Al morir su abuela Katherine Hepburn, él se agrega el apellido Hepburn a su nombre para no perder los orígenes del mismo, apellido que tomaría Audrey cuando cambiara su nombre para ser actriz.

Ella había nacido como Audrey Kathleen Ruston en Bélgica y fue anotada en el consulado inglés del lugar por lo que tuvo pasaporte inglés toda su vida. Su infancia fue acomodada, sus padres de aristocracia (más su madre que su padre). Cuando sus padres se separan fue el primer rompimiento de corazón que sufrió Audrey, quien buscaba desesperadamente la atención de un padre que no estaba interesado en ella.

“(…) Yo adoraba a mi padre” 

“Verme separada de él me resultó terrible. Al abandonarnos, mi padre nos volvió inseguras, puede que de por vida” (...)En 1989 afirmó que la marcha de su padre fue 'el suceso más traumático de mi vida. Recuerdo la reacción de mi madre, su rostro cubierto en lágrimas… Yo estaba aterrorizada. ¿Qué iba a ser de mí? Era como si el suelo hubiera desaparecido de mis pies'...

Su madre para que siguiera teniendo contacto con él la manda a un internado inglés, pero él la visitaría pocas veces. La relación con el padre sería difícil casi toda su vida, teniendo relación sólo porque a ella le interesara, siendo adulta, recomponerla. Estaba más interesado en su vida política, apoyaba al partido fascista de Inglaterra y tenía contacto con Hitler, antes su esposa lo acompañaba pero al separarse dejó de seguirlo, así es que Audrey vuelve a Holanda con su madre.
Algo que tenía la madre de Audrey es que era muy previsora y estratega en el lugar donde  ubicaría a su hija para su beneficio. La inscribe en un internado para estar cerca de Ruston en Inglaterra y ella quedándose en Holanda, y la lleva a Holanda presintiendo que Inglaterra sería atacada por Alemania y Holanda no tendría problemas siendo neutral. Pero Alemania toma Holanda y a la madre le salieron mal los cálculos.

“ Durante los diez meses siguientes las cuentas bancarias de los Van Heemstra, sus valores y sus joyas fueron confiscados. Ellos, que durante siglos se habían sentido a salvo gracias a su riqueza, vieron como se lo arrebataban todo ”

Durante estos años en Holanda vive en una casa de campo y la vida ya no sería la misma. La madre de Audrey temía que su hija fuera deportada por tener nombre inglés por lo que se lo cambió por Edda Van Heemstra y la anotó en una escuela local holandesa para que aprenda el holandés que no hablaba fluidamente. Esta es una de las explicaciones que nos da el autor por la voz de Audrey Hepburn que es muy formal.

“Durante ocho años de mi formación desde 1939 hasta 1947 hablé holandés. Mi madre es holandesa, y mi padre, inglés, pero yo nací en Bélgica. Así pues, en casa oía hablar inglés y holandés y en la calle, francés”. Por otra parte Audrey hablaba solo inglés en el internado de Kent, y después solo holandés durante la ocupación. “No hay idioma que me permita relajarme cuando estoy cansada, porque mi oído nunca se ha acostumbrado a una única entonación. Eso se debe a que no tengo una lengua materna, y es la razón de que los críticos cinematográficos me acusen de tener un curioso modo de hablar”

Durante la ocupación los ruidos de los aviones la ponían nerviosa porque no sabían si eran aviones alemanes o ingleses, sobrevolaban las casas. Se estableció un estricto racionamiento, ya que los alemanes requisaban todo lo que querían a su paso. Hubo una época de talamiento de árboles para entrar en calor y saqueos de casas vecinas por parte de los mismos vecinos ante la desesperación. Además los hermanos de Audrey estaban con la resistencia holandesa por lo que andaban desaparecidos durante esos años y no sabían si estaban vivos o muertos. 

La madre comenzó a ayudar en clandestinidad y Audrey también formaba parte de la resistencia como mensajera. Solo quedaban la baronesa y su hija. Parte de la familia de Audrey murió por detenimientos para reprender a la resistencia y fueron fusilados.

Audrey junto a su madre

“No ponga en duda nada de lo que lea u oiga sobre los nazis. Fue peor de lo que puede imaginar. Yo vi como ponían a mis parientes contra un muro y los fusilaban”

Para distraerla, la baronesa anota a Audrey a clases de danza y música. Eso sería un gran alivio para Audrey que soñaba con convertirse en bailarina. Lo llamativo es que este es el inicio de una gran cadena de sucesos que la lleva a ser la gran estrella que es hoy. 

Cuando le hablaban de todo lo que fue racionado y sufrido durante la Guerra ella decía:


“Sin embargo, no creo que haya en el mundo nada con tanta determinación como  un niño que persigue un sueño, y yo tenía más ganas de bailar que miedo a los alemanes”.


La relación con sus padres es algo que padece durante toda su vida. Una relación fría y tirante con su madre que siempre le exige la perfección y el recato, y su padre con el que va perdiendo contacto en su adolescencia hasta volver a encontrarse con él cuando ya era adulta y tenía su propia familia. Esto siempre le marca la necesidad de tener su propia familia.


AUDREY LA GLAMOROSA



Audrey es conocida como una superestrella elegante, alguien que introdujo la importancia de la moda en los actores. Si bien la actuación a Audrey le llega de milagro y por necesidad de dinero, ya que ella soñaba con ser una bailarina destacada más que una estrella de cine. 



Ella no tuvo la típica carrera de actuación que pudieron tener otras actrices, lo de ella no fue buscado en un principio y nunca se vio seriamente como “la actriz” porque siempre quiso priorizar su vida privada.
Ella no se consideraba la gran estrella intocable, si bien se esforzaba por estar siempre presentable. Fuera de eso, ella tuvo muchos problemas con su peso y con el estereotipo de estrella de Hollywood que ella no cumplía.


Audrey se refería a ella como:

“A menudo me he sentido deprimida y descontenta conmigo misma. Incluso podría decirse que durante algunas épocas me odiaba bastante. Me veía demasiado gorda, demasiado alta o demasiado fea. Me sentía incapaz de afrontar mis problemas y de tratar con la gente con la que me encontraba”.


Si fue una película la que la hizo la mujer icónica que es fue Desayuno con diamantes, donde representaba a Holly Golightly, una chica alegre y despistada que salía con muchos hombres y vivía de fiesta en fiesta en Nueva York. Nuevamente ayudada por la vestimenta de Givenchy es que la moda en esa película fue tan importante. Prácticamente es así como se la recuerda a Audrey, sólo por esta película, pareciera que las demás pueden desaparecer, que con ésta es suficiente y en ella se resume a esa. Pero ella no era Holly Golightly: 

“Leí el libro, y me gustó mucho –comenta ella-, pero me preocupaba no ser la persona adecuada para el papel. Me parecía que carecía del talante necesario para la comedia. Aquel papel requería un carácter extrovertido, y yo soy introvertida. Sin embargo, todo el mundo insistió en que lo hiciera. Así pues, lo hice y sufrí en todo momento. Incluso llegué a adelgazar. A menudo, mientras interpretaba el papel, estaba convencida de que estaba haciendo el mejor trabajo posible.”



De hecho después de la Segunda Guerra en la que sufrió hambruna, tuvo una época de subida de peso rápido por la depresión donde a sus dieciséis años había alcanzado los sesenta y ocho kilos. 

“Habían pasado los años de Guerra privada de alimentos, dinero, libros, música y vestidos y empecé a compensarlo comiendo todo cuanto veía, en especial chocolate. Me puse gorda y fea como un globo.”

Pero tuvo que bajarlos de inmediato para continuar sus clases de ballet con intensidad y convertirse en bailarina como ella quería. Esta época de engorde la preocupó tanto que la llevó a pesar toda su vida cincuenta y cinco kilos y subir solo de cinco a siete kilos cuando estaba embarazada.

Audrey siempre estuvo insegura con su actuación también. Desde un inicio se sentía inferior a los demás, tenía problemas para actuar incluso cuando le tocó protagonizar Gigí.

“Su inseguridad la acompañó toda la vida, tal como su hijo mayor confirmaría años después: “Básicamente era una persona muy insegura, cuya inseguridad hacía que todos se enamoraran de ella…”

Tuvo problemas graves por estas cuestiones, uno con un director cuando recién empezaba que le corregía cada cosa que hacía y ella padeció esa filmación. Otro con Humphrey Bogart durante el rodaje de Sabrina, con quien tuvo una marcada rivalidad porque la creía poco profesional. Es uno de los puntos que tiene a favor la lectura de éste libro: el detalle de los rodajes de cada película y testimonios de quienes participaron allí, cómo era Audrey, de qué se trataba la filmación, etc.

Pero volviendo a lo físico y al ícono de belleza que es, tal vez sus inseguridades también formen parte de la bienvenida que le dio Hollywood con Gigi.


Por ejemplo, sistemáticamente se la describía con la palabra “elfa”, a pesar de que los elfos suelen ser enanos malignos; se la comparaba con gacelas no son más que antílopes con manchas; a menudo se la calificaba de “retozona”, cuando los que retozan son los potros. Asimismo la describían como “pilluela”. Lo que esto pone en manifiesto era que la prensa necesitaba nuevo vocabulario con Audrey.

La verdad que Hollywood es para acentuar el problema de imagen de cualquiera porque nada es suficiente y siempre falta un retoque. Lo estudios no parecen más que profundizar las inseguridades de Audrey con respecto al cuerpo. Esto fue lo que se dijo en Sabrina:

“Las notas de producción reflejan el problema de cómo conseguir fotografiar sus hombros y su cuello de manera que parecieran sensuales en vez de huesudos”.



AUDREY LA FILÁNTROPA


“Supongo que llega un momento en que deseamos averiguar quiénes somos y qué deseamos hacer con nuestras vida”

Algo que parece querer Audrey es no parecerse a su madre, no tener ese título, no sentirse alejada de la gente. Su madre era una mujer muy fría y correcta, esto junto al abandono de su padre la hizo necesitada de dar y recibir amor.

También parece la necesidad de separarse de las ideas de ultraderecha que compartía el padre y su apoyo a Hitler cuando ella era chica.

“Las tendencias políticas de su padre estuvieron tan escoradas hacia la extrema derecha, que la ideología fascista despertara su simpatía y que frecuentara asambleas donde se congregaban aspirantes nazis.
Lo cierto era que tanto Joseph como Ella manifestaban prejuicios que avergonzarían a Audrey durante toda su vida”

Estas ideas y el sufrimiento de su infancia la llevan a querer sentir casi al final de su vida usar su nombre para conseguir ayudar a los demás. Era una persona con una necesidad de cariño.

“Cuando era pequeña solía avergonzar a mi madre intentando sacar a los recién nacidos de sus cochecitos cuando iban por la calle. Soñaba con tener mis propios hijos. Todo en mi vida se reduce a una única cosa: no solo recibir amor, sino la desesperada necesidad de darlo”

Una vez terminada la Guerra en Holanda la ayuda internacional llegó. La UNRRA, el programa de las Naciones Unidas para el socorro y la ayuda lleva cajas de comida, leche, café, medicamentos y frazadas. Audrey formó parte junto con su familia de distribuir los paquetes.

“Se trataba de aquella maravillosa idea pasada de moda de que los demás van antes que uno mismo. Aquella era la ética con la que me habían educado. El prójimo es más importante, así que, como decía mi madre: ‘No protestes, cariño, acostúmbrate’…”

Después de ese UNRRA tuvieron la buena fortuna de cambiarlo a UNICEF, el organismo de Naciones Unidas para la protección de la infancia.

Ya desde esta infancia Audrey y su madre ayudan en los hospitales como enfermeras y compañeros de los heridos. Pero siempre acompañará a Audrey una preocupación por agradar al otro, por no pelear y una enorme sensibilidad  hacia la aceptación. Es algo que uno va sintiendo a lo largo de su biografía pero lo que más parece haberla marcado en su vida fue la novela Historia de una monja.


Historia de una monja le llegó en el momento en que ella ya había dejado atrás esa infancia de penurias y tristezas, ya no tenía problemas económicos ni de cartel en sus películas. Era una figura reconocida internacionalmente, tal vez por todo esto la afectó tanto la novela y luego hacer la película. Porque se trataba de ayudar, de darle algo al otro sin esperar retribución. La novela le llegó en un momento en que buscaba aislarse un poco más y elegir trabajos por los que valiera la pena exponerse. Era una de las novelas más respetadas y populares de 1956. 
Basada en hechos reales, contaba la historia de una joven monja llamada Gabrielle que se convierte en la hermana Lucas y es enviada para ayuda médica al Congo. Tenía mucho en común con Audrey la historia: ambas eran belgas, ambas perdieron a sus padres y tenían hermanos que fueron prisioneros de guerra. De inmediato quiso formar parte de la película y se entrevistó con su autora Kathryn Hulme y con la verdadera hermana Lucas. 


Cuando la película salió ella les escribió una carta:


“ Todo lo que os puedo decir es que cualquier parecido entre la Hepburn actual y la anterior al mes de enero de 1958 es puramente accidental. 
He visto, oído y aprendido tanto, me han enriquecido tantas experiencias que me siento una persona distinta. Al ahondar en la mente y en el corazón de la hermana Lucas también he tenido que profundizar en mí misma. Así pues, tras haber arado mi alma, por decirlo de algún modo, las semillas de todo cuanto he aprendido han caído en terrero fértil, y espero que algún día puedan producir la cosecha de una Audrey mejor…”


De algún u otro modo parece estar siempre interesada en ayudar cuando se lo proponen. En sus momentos de descanso en los que no quería filmar por un tiempo aceptaba salir de su hábitat sólo para ayudar con alguna organización. 

Por ejemplo en 1970, en medio de su pausa laboral de ocho años un representante de Unicef, le pregunta si estaría dispuesta a participar de un programa especial de televisión para la Navidad, junto a jóvenes cantando con ellos y dando la bienvenida a invitados. Aceptó.
Pero el cambio rotundo lo da casi al final de su vida, mientras todos sus seres queridos iban muriendo, amigos, sus padres. Ya sus hijos tenían sus propias vidas y ella vivía con Robert. Específicamente el cambio es en 1987 a sus cincuenta y ocho años. 

Participó como invitada de honor a un festival de música a nombre de Unicef en China. Todo lo haría junto a su pareja que la acompañaba con cada ayuda que ella decidía hacer.

Audrey junto a su última pareja Robert Wolders
“Gracias a mis experiencias de la infancia, puedo dar fe de lo que Unicef significa para los niños del mundo –declaró Audrey ante el público asistente del festival-. Siempre le he estado agradecida y tengo una gran confianza en la labor que desempeñan”.

Al volver a Francia con su pareja para Navidad ya se habían decidido que debían hacer más para ayudar.

“se puso en contacto con nosotros –explicó Christa-, y nos dijo que, si pudiera aportar su nombre y su popularidad a la causa de Unicef de un modo que nos ayudara en nuestro trabajo, estaría encantada de hacerlo. Así fue como empezó”

Aunque Unicef pensaba destacarla como una actriz que los ayudaba y que diera notas a favor de ellos, Audrey iba por más, ella quería formar parte de los grupos de ayuda. Así se convirtió en Embajadora de Buena Voluntad. Realizó el pedido formal llenando una solicitud explicando su carrera y toda su vida durante la Segunda Guerra Mundial. Fue nombrada para ayudar a los niños de África en una primera misión. 

Los riesgos que asumían tanto Audrey como su pareja eran elevados, se trataba de una persona famosa que entraba a esos países con los grupos de ayuda cuando muchas veces allí estaban en guerra. La guerrilla controlaba los caminos y podían ser disparados en cualquier momento, los gobiernos cambiaban. Pero Audrey quería sentirse realmente útil y que ayudaba. No es difícil ver la conexión con el impacto que le produjo Historia de una monja:

“Ella y Rob viajaron en aviones militares, sentados en sacos de arroz ---recordaba Christa Roth-. Nos pidió que no tuviéramos atenciones especiales con ella, y no las tuvimos”

Audrey se pasó esos últimos años de su vida viajando y ayudando por todo el mundo, desde Latinoamérica hasta Asia. Recaudaba dinero haciendo publicidad y donando lo que ganaba y llevaba a cabo campañas de recolección. Algo que Audrey detestaba era dar notas y entrevistas porque era muy introvertida, pero por la causa Unicef se prestó a dar ruedas de prensa para juntar fondos.

“Audrey supervisó la entrega de alimentos y de material médico desde Jartum hasta Kosti (Sudán). Según los archivos de Unicef: ‘Viajó también por las peligrosas rutas del sur de Sudán controladas por los rebeldes, con cuyos líderes se reunió’. Luego visitó campos de refugiados.”

“Al llegar en avión a Somalía vi cientos y cientos de tumbas alrededor de todos los campamentos y pueblos. A lo largo de las carreteras se ven animales muertos y gente que camina como fantasmas… y niños, miles, decenas de miles de niños que apenas logran sobrevivir”

Su etapa de actriz había quedado atrás para mostrar sus verdaderos intereses.


En síntesis, el libro de Donald Spoto no tiene desperdicio. Si adoran o les interesa la figura de Audrey a través de éste libro se descubre a la mujer detrás de la imagen. 

Una mujer insospechada, llena de amor para dar, tímida y a quien le importaba mucho formar una familia. Tiene perfecta documentación y la voz de Audrey a través de sus entrevistas va matizando todo el material con su propia opinión al respecto. 

Es un trabajo de investigación arduo y destacado. Hay momentos que conmueven casi hasta las lágrimas, se acompaña mucho a Audrey en su travesía de vida.






#MusicForReaders           #BookSoundtrack                 #Books&Music


Es la sección en la que pongo una canción elegida por mí, que me parece que combina perfectamente con la trama del libro reseñado:

 BookSountrack para " Audrey Hepburn":  

  She   de   Charles Aznavour
Préstenle atención a la letra y verán...



... A smile reflected in a stream
( La sonrisa reflejada en el arroyo )

She may not be what she may seem
( Ella no es lo que puede parecer )

Inside her shell
( Dentro de su caparazón )


She who always seems so happy in a crowd
( Ella que siempre parece tan feliz en la mulltitud )

Whose eyes can be so private and so proud
( Cuyos ojos pueden ser tan privados y tan orgullosos )

No one's allowed to see them when they cry
( Nadie tiene permitido verlos cuando lloran )


      #Biografico     #Audrey Hepburn
# DonaldSpoto


Merci Bookú

In case I don't see ya, Good Afternoon, Good Evening and Good Night

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